27 de Septiembre del 2016 Autor:Redaccion

Queen of Katwe; Disney

La vida en Uganda para la pequeña de 9 años, Phiona Mutesi (Madina Nalwanga), es una lucha constante. Pasa sus días vendiendo verduras en las calles de Katwe, uno de los barrios marginales de Kampala más pobres por lo que la escuela no es una opción para ella. Su madre, Harriet (Lupita Nyong’o), una orgullosa y tenaz mujer, trabaja duro para mantener a su familia y, si bien adora y protege a sus hijos con pasión, está consumida por el duro trabajo diario y le preocupa no poder ofrecerles a sus hijos la promesa de una vida mejor. 

Robert Katende (David Oyelowo) le ofrece esa promesa. Katende dirige un programa de ajedrez para niños en la improvisada iglesia Agape de Katwe, valiéndose del juego como una plataforma para involucrar y agudizar sus mentes. El ajedrez estimula el pensamiento abstracto, la innovación y la creatividad, habilidades que los prepararán para una educación formal y una vida mejor. Un día Phiona sigue a su hermano Brian (Martin Kabanza) hasta la iglesia, y allí ve a Katende enseñar los conceptos básicos del ajedrez a niños de su misma edad. Ese momento sellará su destino.

Phiona queda cautivada por el juego y rápidamente capta sus meticulosas reglas y la importancia que tiene cada movimiento calculado. Katende siente una conexión inmediata con Phiona y al reconocer su extraordinaria aptitud, comienza a entrenarla. Sin embargo, Harriet no comprende cómo un juego puede ser más importante que alimentar a su familia. Le parece que soñar es justamente lo que puede entorpecer la lucha por la supervivencia y como no quiere que Phiona se decepcione, le prohíbe regresar.

Katende sabe qué se necesita para sobrevivir, pero también sabe lo que significa tener aspiraciones. Con la ayuda de Brian, logra persuadir a Harriet de que deje sus miedos de lado y apoye el sueño de su hija de jugar al ajedrez en forma competitiva. Phiona rápidamente avanza en la clasificación de los campeonatos de ajedrez y dos años más tarde, a pesar de ser analfabeta, se convierte en la campeona juvenil de Uganda con un nuevo objetivo en la mira: el campeonato nacional. Sin embargo, debe luchar con la contradicción de su éxito y la precariedad de su vida en las calles. No caben dudas de su habilidad. La única duda ahora es si podrá encontrar la forma de vivir y conciliar ambos mundos.

Disney presenta, en asociación con ESPN Films: REINA DE KATWE, protagonizada por el nominado a los premios Globo de Oro® David Oyelowo, la ganadora de un Oscar® Lupita Nyong’o y el debut de Madina Nalwanga. Basada en una extraordinaria historia real, REINA DE KATWE es dirigida por Mira Nair a partir de un guión de William Wheeler y es producida por Lydia Dean Pilcher, p.g.a., y John B. Carls, p.g.a.; con Will Weiske y Troy Buder como productores ejecutivos.


—LA APERTURA—

A través de un artículo de Tim Crothers en la revista ESPN, John Carls (Rango, Where the Wild Things Are) se enteró del trabajo de Sports Outreach e inmediatamente vio el potencial cinematográfico que tenía. El productor se interesó especialmente en el trabajo de Robert Katende. 

Katende, un entrenador de fútbol de Sports Outreach —una organización religiosa que se vale del deporte para establecer una diferencia en la vida de jóvenes en riesgo de las regiones más pobres del mundo—, era un ingeniero civil que estaba buscando trabajo para mantener a su esposa y dos hijos cuando su fe, compasión y amor por el fútbol lo llevó a Katwe. Así fue cómo desarrolló el programa de ajedrez que en los años siguientes ayudó a transformar la vida de numerosos niños. Phiona Mutesi era una de esos niños. El hecho de que fuera una historia real parecía tan increíble como la historia misma.

“Antes de conocer a Robert y comenzar a jugar al ajedrez, había perdido toda esperanza”, cuenta Mutesi. “Estaba triste porque acababa de perder a mi padre y en casa no teníamos dinero para que yo fuera a la escuela, así que creí que viviría en la calle toda mi vida. Pero desde que lo conocí, he viajado a numerosos países y conocido muchísima gente maravillosa que jamás creí que llegaría a conocer, lo cual me ayudó a recuperar la esperanza. Agradezco a Dios haber conocido a Robert y haber aprendido a jugar al ajedrez, porque el ajedrez hizo posible todas estas cosas”.

El increíble viaje de Phiona de las calles de Uganda a jugadora de ajedrez de categoría mundial encarna la fuerza del espíritu humano, y Disney —un estudio con una exitosa trayectoria llevando historias basadas en hechos reales a la pantalla grande— de inmediato se unió al proyecto. En primer lugar, debían encontrar al director: alguien con una fuerte estética visual a quien también le apasionara la historia.

Tendo Nagenda, el vicepresidente ejecutivo de producción del estudio, inmediatamente pensó en Mira Nair. Nair, una directora más conocida por sus exuberantes y coloridas películas que retratan una gran variedad de culturas, cuenta con una extensa lista de créditos cinematográficos entre los que se incluyen: la película nominada a los premios Oscar® Salaam Bombay!, que también obtuvo el premio Camera D' Or en el Festival de Cine de Cannes de 1988; Mississippi Masala; Monsoon Wedding, que le valió un León de Oro en el Festival de Cine de Venecia de 2001; y The Namesake.  

Nair vivió en Kampala los últimos 27 años y es la fundadora de Maisha Film Lab, una escuela de cine para los habitantes de África del Este. En un viaje a Kampala para asistir a una reunión familiar, Nagenda, cuyo padre es de Uganda, le contó la historia de Phiona. La historia cautivó a la directora, quien no podía creer que esta extraordinaria jovencita viviera a pocos minutos de su casa y ella jamás hubiera oído hablar de ella. 

“Era irónico”, recuerda Nair. “Ya que uno de mis mantras es que, si nosotros no contamos nuestras historias, nadie más lo hará; y, sin embargo, aquí estaba esta historia local tan propia que nos llegaba de Hollywood”. 

La productora Lydia Dean Pilcher ha trabajado con Nair en más de 10 películas y ella también se enamoró de la historia. “Adoro a la protagonista y esta historia de iniciación en la que vemos cómo aprender a jugar al ajedrez transforma y convierte a esta jovencita en una madura e inteligente adolescente”, señala.  

La directora comenzó a establecer relaciones con los personajes centrales de la historia para familiarizarse con la cronología de los acontecimientos y reclutó a William Wheeler (The Reluctant Fundamentalist) para que escribiera el guión. Wheeler, quien también resultó ser un gran jugador de ajedrez, se reunió con Nair y Pilcher en Kampala, donde pasó tiempo con Phiona, Harriet y Katende y muchos de los primeros alumnos de su programa de ajedrez, a quienes él afectuosamente llama los Pioneros.

“Robert me había contado que Phiona había pasado mucho tiempo sin confiar en sí misma, pero cuando la conocí, me impresionó su aplomo y madurez”, cuenta Pilcher. “Tenía esta adorable calma y entereza; y luego noté que Stellah, otra Pionera, tenía esa misma cualidad, al igual que Gloria: y sin duda tiene que estar relacionado con el hecho de que todas forman parte del programa de ajedrez. Todas ellas viven en niveles de subsistencia muy básicos y, sin embargo, todas se sienten poderosas”.

Al estar basado en una historia real, Wheeler abordó el guión con sumo cuidado y respeto. “No puedes crear tus propios momentos dramáticos o tu propio arco de la historia”, explica. “Debes detectar los momentos críticos en los cuales los personajes toman decisiones importantes o atraviesan sus peores reveses, y desarrollar el guión en torno a ellos”. 

La escritura del guión resultó ser una experiencia redentora. “Esta historia me enseñó a alentar a mis hijos a valorar las cosas que pueden aprender, lo que pueden llegar a ser y lo que pueden hacer por los demás”, continuó Wheeler. “Me enseñó a valorar a las personas y las cosas que tengo en mi vida”.


—SELECCIONANDO A LOS JUGADORES—
Hallar actores que interpreten personajes basados en personas reales no siempre es sencillo, pero para encarnar a Robert Katende, la primera opción de la directora Mira Nair era un actor que dos años antes había electrizado al público con su retrato de una entrañable figura histórica: el papel de Martin Luther King Jr. en la película SELMA. El actor era David Oyelowo.

“David es un camaleón”, apunta Nair. “Tiene la habilidad de desaparecer detrás de cualquier papel que interpreta, de modo que uno ni siquiera lo reconoce. Hay tanta seriedad en él, pero también cierta picardía, y es asombrosamente parecido a Robert Katende.”

De ascendencia nigeriano-británica y formación clásica, Oyelowo estaba ansioso por trabajar con la aclamada directora. “Siempre admiré sus películas”, señala. “Mississippi Masala me marcó profundamente cuando era más chico”.

Tras leer el guión de REINA DE KATWE, Oyelowo quedó muy entusiasmado y se sintió inspirado por la pasión y humildad del hombre que elige poner su talento al servicio de su comunidad. “Una de las cosas que más me sorprendieron fue lo conmovedora que es la historia y cómo estas personas rebosan de alegría a pesar de tener que enfrentar vidas tan difíciles”, señala Oyelowo. “Y es esa alegría lo que les permite trascender su entorno”. 

Además, estaba fascinado de poder formar parte de una película que derramaría una luz positiva sobre una parte del mundo que no siempre es vista con optimismo. “Como nigeriano, me siento frustrado por lo poco que se muestra la verdadera cara de África en las películas occidentales, y por cómo siempre somos confrontados con su lado más oscuro —dictadores, genocidio, enfermedad— cuando este continente está colmado de increíbles historias de esperanza, triunfo, amor y alegría”, explica. “Esta era una de esas historias, que se rodaría en África, sería interpretada por africanos y dirigida por una mujer que vivió en el continente durante casi 30 años. Sabía que estábamos en buenas manos”.

El actor estaba de algún modo preocupado por cuál sería la mejor manera de retratar toda esa bondad de Katende de un modo que fuera creíble. “Estaba fascinado y aterrado al mismo tiempo”, explica Oyelowo. “Hay algo radiante en su presencia que esperaba poder transmitir… sólo quería asegurarme de hacerle justicia”.

“Robert no es un santo”, advierte Nair, “Pero es una persona muy centrada en la moral e increíblemente generosa. No hay engaños o artilugios en su forma de pensar y siempre piensa en los demás, y David logró trasladar eso a la pantalla. David se apropió del papel con gran humor y una profunda emotividad muy conmovedora, alejándolo de cualquier tipo de benefactor o misionero y haciéndolo en cambio un personaje mucho más complejo”.

El papel de Harriet fue escrito para Lupita Nyong’o, a quien Nair conoce hace años. “Veo a Harriet como una suerte de joven Madre Coraje, y esa es la fuerza y belleza que hay en Lupita”, señala Nair. Oriunda de África del Este, ex alumna del Maisha Film Lab y becaria de la compañía productora de Nair: Mirabai Films en Nueva York, Nyong’o saltó a la fama por su papel merecedor de un premio Oscar® en la película 12 AŇOS DE ESCLAVITUD, al que le siguieron papeles en las películas STAR WARS: EL DESPERTAR DE LA FUERZA y EL LIBRO DE LA SELVA.

Nyong’o rompió a llorar tras leer las diez primeras páginas del guión. “Fue la primera vez en mucho tiempo que me sentí tan inspirada y desafiada por un papel”, recuerda. “Inmediatamente envié un email a mis representantes diciéndoles: ‘Debo hacer esta películaʼ”.

“La historia se refiere mucho al poder de los sueños”, continúa Nyong’o. “Robert cree que los sueños son los que dan cuenta de una vida bien vivida, mientras que para Harriet, soñar es peligroso porque te llena de expectativas que la vida quizás no pueda satisfacer. Para ella, es una lucha entre el amor y el temor: amar es temer por aquellos que amas. Pero luego se da cuenta de que su temor está reteniendo a su hija y debe aprender a dejarla ir”.

Ambos formados en teatro, Nyong’o y Oyelowo comparten una fuerza y pasión similares por su oficio, y con frecuencia se los podía encontrar en el set repasando sus parlamentos entre toma y toma para perfeccionar el dialecto y la forma de hablar de sus personajes. “David es un actor tan generoso”, señala Nyong’o. “Confío siempre en que me dará un pase que deberé devolverle luego. Está tan presente… nunca sabes con qué te saldrá de una toma a la otra y, para un actor, eso es algo realmente emocionante”.

“Lupita vive cada escena momento a momento”, agrega Oyelowo. “Hay pocos actores de los que puedo decir que, cuando estás con ellos en una escena, debes dar todo porque de lo contrario te quedas atrás, y ella es una de ellos”.

El papel de Phiona Mutesi es formidable, ya que aparece en casi todas las escenas de la película. El personaje experimenta una importante transformación: en menos de cuatro años pasa de ser una niña de la calle a convertirse en campeona de ajedrez, y la actriz seleccionada iba a tener que estar a la altura de figuras de la talla de Nyong’o y Oyelowo. El proceso de selección duró más de un año, durante el cual los realizadores vieron cerca de 700 niñas del Reino Unido, Sudáfrica y África del Este, Kenia, Tanzania y Uganda. Irónicamente, el equipo de producción encontró a su Phiona a sólo 15 minutos de Katwe, en el barrio de Kibuli, semanas antes de que comenzaran a rodar. 

La directora de casting Dinaz Stafford (Mississippi Masala, The Perez Family) vio por primera vez a la joven de catorce años Madina Nalwanga en un ensayo de danza en la academia Sosolya Undugu y no pudo quitarle los ojos de encima. “Si bien era ligeramente más grande de lo que estábamos buscando, era sencillamente eléctrica”, cuenta Stafford. “Le pedí que realizara una audición para el papel y la filmé en mi teléfono haciendo una escena muy simple; de inmediato sentí que tenía la confianza necesaria para interpretar el papel”.

Tomó otras seis semanas de intensos talleres y entrenamiento para que Nair se convenciera de que Madina realmente podía encarnar el papel de Phiona. “Estábamos trabajando en el inglés de Uganda y el inglés no es la lengua en la que piensa Madina. Acabó por internalizar las escenas a tal punto que el idioma no importaba”, apunta Nair. “Lo cual fue un gran alivio ya que desde el primer momento había querido filmarla. Su gracia física es arrebatadora y posee un espíritu maravilloso”.

“La única manera de describirla es que es luminosa”, continúa Nair. “Madina posee esta luz interior que la hace sencillamente brillar, y fue fenomenal desde la primera hasta la última toma. Es una extraordinaria jovencita, con gran aplomo y que enfrentó cada desafío con gracia, humildad y humor”.

Al igual que Phiona, cuando Madina tenía 4 años de edad vendía maíz en las calles junto con su hermano, hasta que el dueño de la academia de baile que ofrece refugio, educación e imparte habilidades de danza y teatro a niños vulnerables y socialmente en desventaja, la rescató. 

“La historia de Phiona se parece a la mía”, refiere Madina. “Ambas provenimos del mismo contexto, sólo que a ella lo que le cambió la vida fue jugar al ajedrez, mientras que a mí me salvaron el canto y el baile”.

“Vi a Madina hacer cosas que nadie puede enseñarte: su sinceridad, sutileza, confianza”, declara Oyelowo. “Honestamente, no sé de dónde las saca. No vive lejos de los barrios pobres de Katwe donde Phiona se crió y aquí está: la protagonista de una colosal película de estudio. Y lo lleva con tanta gracia, tanta humildad y tanta habilidad. Tenerla cerca es para mí una enorme alegría”.

Nyong’o agrega: “Ver a Madina crecer día a día y de una escena a otra fue fascinante. Posee un instinto para esta cosa llamada actuación. Mira jamás necesita decirle las cosas dos veces. En la toma siguiente, ya habrá ahondado en su comprensión de la dinámica de la escena, de lo que está teniendo lugar en ese momento y te ofrecerá otra cosa”.

“Para ser actriz, debes ser muy disciplinada”, señala Nalwanga, “Debes ser muy respetuosa de los demás. Hice tantos amigos durante el rodaje, y ahora los siento como parte de mi familia. Me llevaré la risa de cada uno de ellos en mi corazón y jamás voy a olvidar esta experiencia”.

Los ugandeses Taryn “Kay” Kyaze y Martin Kabanza dan vida a los hermanos de Phiona: su hermana mayor, Night, y el pequeño Brian, respectivamente. Brian, quien también fue alumno de Katende, ahora enseña ajedrez en Kampala y estudia Ingeniería Eléctrica. Nair descubrió al joven de 14 años jugando al fútbol en la calle de su hogar en Buziga y quedó impresionada por cómo lograba defenderse y encarnar su papel de un modo tan genuino sin ser excesivamente adorable. 

“Nunca antes había actuado”, cuenta Kabanza, “Pero aprendí muchas cosas en los talleres de actuación: como a concentrarme y mantenerme enfocado en el personaje. También aprendimos a jugar al ajedrez y tuve la oportunidad de viajar por primera vez en avión”.

Night es el relato admonitorio de la historia. Si bien posee una belleza increíble, debe arreglárselas con las cartas que le han repartido en la vida y, al igual que muchas jóvenes de su edad, siente que la única manera de salir de los suburbios es llamar la atención de un hombre mayor y adinerado. Su historia es la que refuerza la determinación de Phiona por superarse en el ajedrez y escapar por sus propios medios. 

Kyaze tuvo la oportunidad de pasar tiempo con Night, lo cual, por momentos llegó a ser estremecedor. “Ha debido pasar por tantas cosas”, señala Kyaze, “Hubo varias veces en que debía morderme el labio para no llorar. Estas niñas no tienen dinero para ir a la escuela, sin embargo, buscan desesperadamente una salida. No veo a Night como una rebelde, sino más bien como una persona que ha perdido el Norte. Necesita que alguien la guíe. Ella se cree que conoce el mundo real, pero en realidad no tiene ni idea”.

Como ya lo ha hecho en películas anteriores, Nair sabe cómo guiar a jóvenes talentos y obtener interpretaciones conmovedoras y auténticas. “Mira es sencillamente maravillosa con los actores jóvenes”, declara el productor John Carls. “Siente un genuino amor por ellos y ellos, a su vez, se sienten seguros con ella”.

Los Pioneros fue el primer grupo de niños a los que Katende enseñó ajedrez, quienes jugaban en la tierra con tapitas de botellas. Los realizadores querían seleccionar a niños locales cuyas vidas se asemejaran a la de los Pioneros: niños que pudieran encarnar la esencia de un personaje, pero que también se sintieran seguros como para dejar aflorar parte de sus personalidades.

En dos semanas habían hallado a los niños que darían vida a los Pioneros y que participarían de talleres de actuación para formar un grupo unido que reflejara el estrecho vínculo que mantenían sus miembros originales. El grupo estaba conformado por una mezcla de niños de clase media y niños de barrios marginales. 

Los realizadores eran conscientes de la enorme responsabilidad que suponía trabajar con niños pequeños, en especial al provenir de contextos desfavorecidos, de manera que les asignaron tutores, talleres y ejercicios de formación para brindarles habilidades que también pudieran aplicar en sus vidas una vez finalizado el rodaje.

Nikita Waligwa fue seleccionada en un casting abierto para dar vida a Gloria, la más pequeña de las alumnas de ajedrez de Katende, quien le enseña a Phiona los principios básicos del juego. Ethan Nazario Lubega da vida a Benjamin, el primer chico que pierde contra Phiona. “Me enamoré de este pequeño terremoto”, recuerda Nair. “Era inteligente e ingenioso y podía ser un niño un poco difícil, pero era realmente inolvidable”.
 

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